La repetición del tratamiento tres veces por semana conlleva una relación muy frecuente e intensa con compañeros y personal sanitario. Es por esto por lo que es necesario extremar unas medidas básicas de educación y tolerancia:
- Debemos ser educados con todas las personas que nos rodean, compañeros/as y personal, independientemente si nos resultan más o menos agradables.
- No queramos ser siempre los primeros para que nos conecten o desconecten. El personal sanitario sabe por donde debe empezar sin interés de favorecer a nadie. Todo tiene su por qué.
- El tiempo que hagamos de menos de diálisis va en contra nuestra. El "quítame ya, que sólo faltan quince minutos" es causa de complicaciones futuras.
- Si a la salida de diálisis no nos hemos quedado en nuestro peso seco, hay que pensar que las causas son diversas (mal estado de la balanza, hemos sudado más o menos durante la sesión, las máquinas no son todas iguales...) y, generalmente, no tiene la culpa la enfermera que ha programado.
- Tengamos paciencia en la espera del médico, del celador o de la ambulancia después de la sesión de hemodiálisis; a veces hay cosas más urgentes que atender.
- Si la sesión comienza más tarde, puede ser por problemas de averías de máquinas o por falta de suministro de luz, agua, etc. Tengamos calma.
- Cuidemos de las instalaciones del centro de diálisis, en beneficio de todos.