La importancia de respetar la dieta alimenticia
La dieta es un aspecto muy importante que forma parte de nuestro
tratamiento integral. Un buen asesoramiento dietético puede
prevenir situaciones de desnutrición y de extremo riesgo.
Los riñones son los encargados de regular muchas sustancias que
ingerimos con los alimentos. Cuando no pueden hacerlo, por estar
enfermos, es cuando el respeto a la dieta se convierte en algo
imprescindible para la vida.
¡Ojo con el potasio!
La dieta de los pacientes hemodializados es muy particular, ya que la
mayoría de los alimentos "sanos" (verduras, frutas,
legumbres...) para el resto de las personas, se convierten en
peligrosos para nosotros, debido fundamentalmente a uno de sus
contenidos: el POTASIO.
El potasio es una sustancia muy importante para un correcto
funcionamiento de los sistemas nerviosos y muscular. La persona sana
elimina su exceso a través de la orina. El paciente en
hemodiálisis no puede eliminarlo, y su elevación en
sangre produce alteraciones neuromusculares, pudiendo provocar una
parada cardíaca.
El enfermo en hemodiálisis puede consumir, al día, entre
1800 y 2000 mg de potasio. Por ello, es conveniente tener a mano una
tabla de contenidos en potasio de los alimentos que con mayor
frecuencia consumimos, para evitar aquellos que, por su alto contenido,
nos están totalmente prohibidos.
Sin embargo, hay algunos alimentos que se les puede reducir el potasio
cocinándolos de una forma determinada como les ocurre a las
verduras y a las legumbres, las cuales podemos tomar siempre y cuando
las pongamos a cocer en tres aguas diferentes sin aprovechar el agua de
la cocción, o las dejemos en remojo, en el caso de las verduras,
de 8 a 10 horas, cambiándoles el agua tres o cuatro veces.
Con estos procedimientos, se consigue una pérdida de potasio de
un 30 o un 40%, pero, en contrapartida, los alimentos quedan con poco
sabor. Para paliar esto, en muchas ocasiones habrá que ser
imaginativo y recurrir a fórmulas culinarias que hagan
más atractivos dichos alimentos evitando la falta de apetito y,
como consecuencia, la anemia.
Los alimentos congelados, también, tienen menos potasio y las
frutas enlatadas o en compota (sin tomar el líquido, pues
éste contiene todo el potasio) son preferibles a las frescas.
¡A tomar
proteínas!
Las proteínas son uno de los principales componentes del
organismo humano. Son necesarias para la renovación de
células y tejidos, en definitiva para el buen funcionamiento de
nuestro cuerpo. En el intestino se descomponen en aminoácidos.
El número de aminoácidos es de 22, de los cuales 10 son
"esenciales" es decir, que es necesario tomar proteínas que los
contengan a través de los alimentos porque nuestro organismo no
los puede producir.
El paciente en hemodiálisis en cada sesión pierde un
número importante de proteínas. Para mantener el
equilibrio y compensar estas pérdidas es necesario un aporte de
1,2 a 1,5 grs. por Kg de peso y día; si el aporte de
proteínas es insuficiente, el organismo recurre a las propias
proteínas corporales para obtener energía,
situación que puede dar lugar a la desnutrición, perdida
de masa muscular o a la anemia.
Antes, la anemia en el paciente en hemodiálisis era bastante
frecuente, hoy día con la eritropoyetina sintética (la
EPO: el pinchacito al final de la diálisis) este problema ha
disminuido en gran medida.
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Las hay de alto valor biológico y de bajo
valor biológico, en función de la proporción de
aminoácidos esenciales que contienen.
Las proteínas de alto valor biológico son las que se
encuentran en alimentos de origen animal.
Las de bajo valor biológico son aquellas con baja
proporción de aminoácidos esenciales y se encuentran en
alimentos de origen vegetal.
Deberemos tomar, fundamentalmente, proteínas de alto valor
biológico, para mantener un buen equilibrio nutricional.
¡Cuidado con la
sal! (Sodio)
Nuestro organismo obtiene sodio (sal) de los alimentos. El exceso se
elimina por los riñones fundamentalmente, y en menor medida por
las heces y el sudor. En el paciente renal, la eliminación
está disminuida por la reducción o desaparición de
la orina. Como consecuencia va a aparecer, por un lado, una gran
sensación de sed y, por otra, una retención de agua,
dando lugar a hinchazones e hipertensión arterial o, incluso, a
insuficiencia cardíaca.
Por ello, es necesaria una dieta sin sal añadida. No podemos
olvidar que la mayoría de los alimentos contienen sodio, por lo
tanto no es necesario añadir más.
Además, las dietas pobres en sodio ayudan a controlar mejor la
ingesta de agua, cosa muy importante ya que están restringidos
los líquidos.
¡Ojo con nuestros
huesos!
El fósforo y el calcio, son minerales
que se encuentran en la sangre. Ambos deben mantener un equilibrio, ya
que cualquier descompensación va a afectar a la
mineralización de los huesos.
El calcio es un mineral que se encuentra en nuestro cuerpo en la
sangre, los tejidos, los huesos y los dientes.
Un buen aporte de calcio en la dieta, la exposición habitual al
sol, el desarrollo de ejercicio y la ausencia de tabaco y alcohol son
fundamentales para el mantenimiento sano de los huesos. Pero para
absorber el calcio se necesita que nuestro cuerpo sea capaz de
sintetizar la vitamina D.
Sin embargo
¿qué ocurre cuando los riñones enferman?
- El fósforo aumenta en
sangre(Hiperfosfatemia)
- El calcio disminuye (Hipocalcemia)
El cuerpo, que necesita calcio, lo intenta obtener de donde puede,
estimulando las glándulas paratiroides (que están en el
cuello) para que lo consigan y lo hacen extrayéndolo de los
huesos (a esto se le llama hiperparatiroidismo).
Se produce, así, la descalcificación de los huesos, es
decir su destrucción. (Osteopenia, osteoporosis). Esto significa
mayor riesgo de fracturas, dolores óseos, reducción
progresiva de la capacidad de la actividad física, alteraciones
en el ánimo, y, en definitiva, una disminución de la
calidad de vida.
Se recomienda una restricción de los alimentos que contienen
fósforo. Esta restricción presenta problemas porque el
fósforo está contenido en la mayor parte de los
alimentos. Por eso, para evitar el exceso de fósforo en sangre
el médico nos suele tratar con sales de aluminio (Pepsawar,
Alugel-ibys) o Carbonato o Acetato Cálcico (Mastical, Caosina,
Royén) ), que evitan la absorción del fósforo.
En cuanto al calcio, el aporte recomendado está entre 1000 y
2000 mg. Es imposible proporcionar con los alimentos estas cantidades,
ya que los alimentos ricos en calcio lo son también en
fósforo, por lo que es necesario, a veces, tomar suplementos de
calcio. Por ello, en ocasiones el médico nos indica en el
tratamiento la toma de medicamentos como el Rocaltrol que aportan la
vitamina D.
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