La
máquina o el riñon artificial:
¿Qué es?
La hemodiálisis es actualmente la forma más
común de tratamiento de la insuficiencia renal crónica
terminal y se utiliza bien como tratamiento definitivo, alternativo
a la diálisis peritoneal y/o previo al trasplante renal.
Se calcula que más de 500.000 personas en todo el mundo
están incluidas en programas de hemodiálisis
periódica. (Es conveniente recordar que en la mayor
parte de los países del Tercer Mundo no existe esta
alternativa por la carencia absoluta que tienen de Servicios
Sanitarios).
¿En qué consiste?
Ya hemos hablado del proceso osmótico en que se basa
la diálisis: intercambio de sustancias disueltas en
dos líquidos a través de una membrana semipermeable.
En la hemodiálisis, las sustancias que se van a intercambiar
son, por un lado, las que se tienen que eliminar y que están
disueltas en la sangre (sustancias tóxicas) y, por
otro, las que se tienen que absorber (sustancias beneficiosas)
que están disueltas en el líquido de diálisis.
Los dos líquidos que intervienen son: nuestra sangre
y el líquido de diálisis.
La membrana a través de la cual se hace el intercambio
es artificial y recibe el nombre de dializador.
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Así, se nos extrae la sangre "sucia" para
ponerla en contacto con el líquido de diálisis
a través de un dializador.
Dicho líquido está preparado para recoger las
sustancias tóxicas (urea) y aportar a la sangre otras
beneficiosas que nuestro cuerpo necesita (por ejemplo el calcio)
y que, por padecer una enfermedad renal, no es capaz por sí
solo de captarlas de los alimentos.
En este proceso también se logra, por medio de una
ultrafiltración programada, la eliminación del
exceso de líquido que nuestro cuerpo acumula (generalmente
en forma de hinchazones) al no poder expulsarlo naturalmente
a través de la orina, bien porque ha desaparecido totalmente
o porque ha disminuido en gran medida su volumen.
Todo esto se realiza con la ayuda de una máquina llamada
"riñón artificial". |