¿Qué
es el peso seco?
El peso seco es nuestro peso al finalizar la diálisis,
cuando ya se ha extraído el exceso de líquido,
y con el cual nos sentimos bien. Por debajo de este peso puede
aparecer hipotensión, calambres musculares... Por encima,
puede aparecer fatiga. La diferencia con el peso ideal es que
el peso ideal es 0,5 o 1 kg superior al seco. Al comienzo hay
que ir averiguando poco a poco cual es ese peso seco sobre la
base de ensayo-error. Éste irá variando según
nuestra tolerancia, la cantidad de orina que se expulse, las
variaciones de la grasa corporal e incluso pueden intervenir
cambios estacionales.
Todo el líquido que se ingiera en el período interdialítico
(entre dos sesiones de diálisis), la máquina deberá
eliminarlo durante la sesión de hemodiálisis para
dejar el "peso seco", en un proceso llamado ultrafiltración.
Entre dos sesiones de diálisis no se deben coger más
de dos kilos de peso, que podrán ser dos kilos y medio
el fin de semana ya que son tres días sin dializar. Cuando
se sale de la sesión de diálisis se debe salir
con el peso seco. Sin embargo, y por diferentes motivos, a veces
esto no es posible. En ese caso, se deberán seguir unas
normas más estrictas hasta la siguiente sesión.

Siempre hay que pesarse antes y después de cada sesión,
antes para ver el peso que se trae y cuanta va a ser la ultrafiltración
necesaria, después para comprobar cuanto peso se ha perdido
y si se ha conseguido el peso seco.
El peso interdiálisis (entre sesión y sesión)
es uno de los campos de batalla más importantes del enfermo
renal cuando está en tratamiento de hemodiálisis.
Muchos enfermos se niegan a comprender la importancia de no
traer más peso del permitido. Pero hay que tener en cuenta
que cuanto más peso cojamos, entre sesión y sesión,
más tiene que quitar la máquina y el corazón
sufrirá en mayor medida, pues tiene que bombear con más
fuerza.
Del mismo modo la ingesta alimenticia durante la sesión
de diálisis provoca, a veces, enfrentamientos entre el
personal sanitario y los pacientes.
Para muchos de nosotros el momento del "desayuno"
o de la "merienda" es esencial para aceptar mejor
el tratamiento, ya que permite disfrutar de alimentos prohibidos
o saciar la sed.
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Pero los profesionales
sanitarios, como es su obligación, tratan de evitar que
el paciente que ha traído más peso del conveniente
ingiera comida o líquido durante la sesión, para
evitar problemas de hipotensión o trastornos digestivos.
Esto provoca,
a veces, un gran enfado en el paciente que espera ansioso el
momento de poder tomar dichos alimentos o calmar su sed.
La irascibilidad
y el enojo nos impide aceptar con agrado lo que nos aconsejan
los profesionales, pero hay que entender que sus consejos están
relacionados con nuestro bienestar y no con su capricho.
Además, no todos los centros de diálisis del
país disponen de las mismas normas con respecto al
peso interdiálitico que el enfermo debe traer, mostrando
mucho menos rigor en unos lugares que en otros. Esto puede
traer consigo que nos inclinemos favorablemente por aquellos
lugares que son más permisivos y nos restringen menos
la dieta, sin darnos cuenta que esa permisivad puede ser causa
de serias complicaciones.
Lo recomendable es que la ingesta, cuando pueda realizarse,
sea ligera, y se haga durante la primera media hora de la
sesión, cuando todavía no se ha realizado la
mayor parte de la ultrafiltración.
El peso seco ¡ALGO PRIMORDIAL!
Cuando una persona entra en diálisis, generalmente deja
de orinar o la cantidad de orina es cada vez menor. Por ello,
todo el líquido que introduce en su cuerpo (bien a través
de lo que se bebe o bien a través de los alimentos que
se ingieren) no puede expulsarse de forma natural y se acumula
en donde no debe, produciendo hinchazones en diversas partes
del cuerpo (tobillos, piernas, pulmón...), haciendo aumentar
el peso e incluso provocando dificultades para respirar.
Para evitar esto, la cantidad de líquido que se puede
ingerir al día está en relación a la cantidad
que se orina en ese mismo período de tiempo, de tal modo
que se puede ingerir medio litro de líquido más
de lo que se orina. Pero ¡ojo! teniendo en cuenta el líquido
que aportan los alimentos también, de los cuales algunos
son muy ricos en agua. (Por ejemplo, la sandía). Es así
como obtendremos un buen peso seco. |